Historias del Motor

La carretera más peligrosa del mundo

Resulta alucinante, impresionante y escalofriante a la vez, aunque no sabría cual de estas palabras define mejor lo que se siente al ver las fotos de la carretera más peligrosa del mundo, la carretera de los Yungas en Bolivia, que une La Paz con la región de los Yungas.

Hay leyendas que dicen que en los increibles desfiladeros que la bordean habitan espíritus que distraen a los conductores y los arrojan al vacío, pero viendo estas fotos parece que la acción de los espíritus para provocar accidentes es innecesaria.

La carretera de los Yungas salva un desnivel de 3000 metros de altura y está rodeada de vegetación y a uno de sus lados se extiende un precipicio que en algunos puntos supera los 100 metros. Eso unido a que es terriblemente estrecha y a que transitan por ella autobuses y camiones cargados de productos procedentes de la capital y muchas veces de gente encima de estos, hace que sea más peligrosa y precaria.

En muchos puntos parece que es imposible que pasen dos camiones a la vez, pero durante años se las han arreglado como han podido para poder pasar dos camiones a la vez cada uno en un sentido distinto. Desde 1999 se ha limitado la circulación en distintos sentidos por tramos horarios, así por la mañana solo es posible ir hacia la región de los Yungas y por la tarde solo es posible ir hacia La Paz.

Por la carretera de los Yungas circulan diariamente cientos de camiones que llevan décadas en circulación, muchos de estos camiones van cargados hasta arriba de productos y sobre ellos van montados campesinos que no tienen más remedio que ir a la capital por la única carretera que la une con la región de los Yungas y que en este medio de transporte les resulta más barato.

Uno de los accidentes más trágicos sucedio en 1983 cuando en un mismo accidente murieron 100 personas que iban en un camión que cayó al vacío. Prueba de estos accidentes son la cantidad de cruces que hay en este recorrido en recuerdo de los que no pudieron llegar a su destino.

Se ha creado una fuente de ingresos paralela a la siniestralidad de la carretera más peligrosa del mundo. Y es que hay gente que se dedica a rescatar piezas de los vehículos que han caido al vacío, arriesgando sus vidas colgándose con cuerdas y subiendo ruedas, ejes, transmisión, trozos de chapa…

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