Seguro que antes de conocer esta historia, nos costaría creer que un Lamborghini haya sido fabricado en Argentina, y nos costaría mucho más aún creernos que hubiera sido diseñado y construido en Argentina y por un diseñador mexicano, a miles de kilometros de la fábrica de Lamborghini en Sant’Agata Bolognese.
Era el año 1996 y la marca italiana Lamborghini no pasaba por un buen momento, por lo que la anterior propietaria, Chrysler, decidió desprenderse de una de las marcas dedicada a superdeportivos más conocida del mundo. A la vez Joan Fercí, un mexicano actualmente afincado en Argentina, decidió vender su empresa que fabricaba piezas para Chrysler y con la que había obtenido pingües beneficios, y a la vez quiso hacerse distribuidor de Lamborghini para México.
Debido a problemas de aduanas, Joan Fercí no podría vender vehículos que hubieran sido fabricados fuera de México, por lo que entabló contactos con Lamborghini USA para obtener las licencias necesarias para fabricar el Lamborghini Diablo en México, consiguiendo una licencia de 99 años de duración por la cual disponía de los derechos de Lamborghini, el uso de la marca y el poder hacer cualquier preparación o diseño de automóvil y utilizar el nombre y la marca Lamborghini.
Según comenta Joan Fercí en aquellos años ensambló 23 Lamborghini Diablo en México, de los que 20 fueron para Estados Unidos y curiosamente los otros tres fueron a Italia.
Con esta licencia en la mano se decidió a fabricar el Lamborghini Coatl sobre la base del Lamborghini Diablo, al que potenciarían el motor alcanzando los 635 caballos y le aplicarían un restyling agresivo con un perfil con numerosas tomas de aire.
Los planes futuros de Joan Fercí son establecer una fábrica en Argentina y empezar a ensamblar sus nuevos diseños.
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