En Historias del Motor ya hablamos en cierta ocasión de la que para muchos fue la “edad dorada” del automovilismo y en especial de los rallys, la era de los Grupo B. En este caso la potencia desmedida de los vehículos por las continuas evoluciones de los fabricantes y varios accidentes mortales precipitaron el fín de una época.
Con la misma nostalgia que en Europa aún se recuerda a los Grupo B, en Norteamérica se recuerda a los Can Am (Canadian-American Challenge Cup), una competición que tuvo lugar hasta 1986 y en la que la normativa dió vía libre a la construcción de vehículos deportivos que nada tenían que ver con los que circulaban por la calle y con materiales exóticos como el titanio, cualquier cilindrada, sobrealimentación, alerones, efecto suelo…
La locura llegó a tal punto que muchos fabricantes aseguraban que sus vehículos eran capaces de producir más de 1500 CV de potencia en vehículos que recordemos que en muchos casos rondaban los 800 kg y que aerodinámicamente habían sido diseñados para agarrarse al asfalto como una lapa.
En este caso según aumentaba la potencia de los vehículos también aumentaba su peligrosidad, aunque a diferencia de los Grupo B, los tramos en los que tenían lugar las carreras de la Can Am estaban habitualmente asfaltados y en muchos casos transcurrían en circuitos permanentes muy diferentes a los peligrosos tramos por los que transcurría el mundial de rallyes de los emblemáticos Grupo B.
Por lo tanto no fue su peligrosidad sino la crisis del petroleo, la que obligó a dar por finalizada una época del automovilismo norteamericano evolucionando a nuevas competiciones en las que se ahorrasen costes y fueran al fín y al cabo más sostenibles, en una época económicamente complicada similar a la que vivimos actualmente.
Más información: Wikipedia
Si te gustó este artículo y quieres conocer más Historias del Motor, suscríbete a nuestro Feed



ey! echaba de menos una actualización en este blog! como siempre, un breve pero gran artículo!
aún no entiendo las restricciones del grupo B o fin de la cam-am pues no hablamos de producir estos vehículos en serie sino la construcción puntual para una competición llevada a límites extremos. me parece una hipocresía por parte de las federaciones e instituciones que rigen las competiciones aludir a la sostenibilidad medioambiental cuando lo realmente perjudical son los cientos de miles de automóviles compactos que circulan por nuestras ciudades y de los que se hace un mal uso continuado. pero bueno, al menos, tenemos historia que recordar.
Pues sí, a todos nos gustaría disfrutar hoy en día de una época como la de los Grupo B, y a los que por aquella época todavía estabamos casi en pañales y no pudimos vivirla aún más.
De todas formas el problema ya no es ese, aunque nos olvidemos de la seguridad y de los accidentes que precipitaron el fín de los Grupo B.
En la actualidad el problema ya no es solo la sostenibilidad, sino los beneficios económicos. Las competiciones de rally cada vez son menos rentables para las marcas, ni tan siquiera la Formula 1 resulta rentable para muchas marcas y por eso mismo la única forma de conseguir que las marcas pongan sus vehículos oficiales en competición es reducir los costes y asegurarles que habrá rentabilidad, ya que los beneficios publicitarios siguen siendo insuficientes para hacer viable “el negocio”.
Ese es el problema que ha obligado en los últimos años a algunas marcas a abandonar la F1 y el WRC y el motivo por el que una competición menos mediática como el Intercontinental Rally Challenge tenga tantos equipos oficiales y tantas marcas que han invertido.
Un saludo!
PD: en los últimos meses elblog ha estado un poquito apagado. Mis disculpas! Aunque espero a partir de ahora recuperar el ritmo de publicación de historias…