Historias del Motor

Ferrari F40 LM

Pongamonos en situación. Allá por 1993 la producción del Ferrari F40 ya había tocado su fín, pero por aquel entonces un importador francés decidió encargar al emblemático preparador italiano Michelotto una adaptación para correr en la IMSA Americana, y el resultado fue un Ferrari F40 potenciado hasta llegar cerca de los 800 CV (el original homologa 471 CV) y el refinamiento de un Fórmula 1 de la época.

La historia es sorprendente, pero aún más lo es encontrarnos con una galería de imágenes repleta de fotografías de uno de los 15 Ferrari F40 LM que se construyeron desmontado pieza a pieza.

Potenciar el V8 de 2936 cc del Ferrari F40 no era demasiado complicado mediante la instalación de turbocompresores de mayor presión, lo complicado era hacer que la potencia aumentase hasta cerca del doble de la homologada originalmente por el Ferrari. Para ello la potencia del turbo pasó de 1.1 bares a 2.2 bares, aunque en algún caso se podía “apretar” hasta los 2.5 bares para vueltas de clasificación.

Además de las modificaciones en el turbo se sustituyeron los árboles de levas y el sistema de gestión de la inyección y instalaron camisas y pistones especiales que redujeron la cilindrada a 2855 cc, con un menor diámetro y una carrera mayor.

Esta máquina conseguía acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de 3 segundos, y alcanzar los 200 km/h en 9,8 segundos, llegando a una velocidad máxima de 367 km/h.

El Ferrari F40 LM de estas fotografías se vendió a un propietario australiano que tuvo la oportunidad de rodar con él en el circuito de Philip Island. Desde entonces se han realizado algunas restauraciones estéticas pero la mecánica sigue siendo la original.

Según los afortunados que han tenido la oportunidad de pilotar uno de éstos aseguran que el único superdeportivo de Ferrari (los Fórmula 1 no cuentan) que pueden ofrecer las mismas sensaciones que un F40 LM es otro F40 LM o un F40 LM GTE, una evolución aún más bestia de este mismo vehículo.