Es ley de vida, nuestros amados vehículos como las personas, envejecen, pierden facultades y acaban siendo sustituidos por una nueva generación que les supera en todo. Pero, ¿quién se resiste a la exquisitez y la elegancia que solo podían ofrecer los automóviles de antaño?
Lo que veis es un Ford Escort de 1974 que ha sido mantenido con mimo y dedicación y está restaurado para lucir así de elegante y espectacular.
