Tengo que reconocer mi pasión nostálgica por los automóviles clásicos españoles, esos pequeños Seat en los que cabía perfectamente una familia al completo con los hijos, la suegra, las maletas, las neveras… y aún así se podían pegar un viaje de más de 7 horas para llegar a la costa y disfrutar de unos días de playa.
Cárguelo hasta los topes, póngalo a más de 140 km/h y sabrá por qué lo llamamos Especial
Pero aún más que esos coches me gusta la publicidad de la época, anuncios como el de éste Seat 850 Especial que hoy en día estaría prohibidísimo y censuradísimo por hacer apología del exceso de velocidad y de cargar los automóviles hasta un punto que como mínimo resultaría peligroso para nuestra propia seguridad y la del resto de conductores.

El Seat 850 Especial era un modelo que incorporaba un equipamiento bastante lujoso para la época. Equipaba un motor de 843 cc que homologaba 47 CV a 6500 rpm y tal y como reza la publicidad podía alcanzar los 140 km/h, aunque me temo que con más de un pasajero y algún bulto difícilmente superaría los 130 km/h cuesta abajo, por no hablar de la resistencia aerodinámica que ejerce el equipaje sobre la baca…
Como “extra” os dejo este vídeo del NODO de la presentación del Seat 850:
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Vía: Historias de la Historia | Meneame
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¡Mi maaaaa!! Que tiempos aquellos… En uno de estos hicimos un viaje cuatro amigos Vigo-Barcelona-Vigo para ver el Gran Premio de Fórmula 1 en Montjuich en la primavera de 1975, si mal no recuerdo. Por aquellas carreteras “nacionales” de doble sentido, llenas de baches tapados de cualquier manera y curvas traicioneras. Recuerdo que en el viaje de ida tuvimos que dormir en Miranda de Ebro. Era imposible llegar a Barcelona en un día. El cacharrico aquel no pasaba de los 110 km/h. ni borracho de gasolina. Llegamos a Barcelona al segundo día, vimos la carrera, que luego resultó histórica por lo que pasó y porque fue la última que se corrió allí. La vuelta la hicimos vía Madrid-Benavente-Vigo por las “nacionales” 2 y 6, que eran como las otras pero un poco más anchas. El 850 se portó como lo que era; había que echarle agua al radiador un par de veces al día. Total, seis días de aventura para un viaje que hoy lo haces en el primer avión de la mañana, ves la carrera al mediodía, coges el avión de la noche y listo. Pero, que nos quiten lo bailao.